Arranca este jueves (21:00 horas Francia-Irlanda) el Seis Naciones 2026 y como cada año comenzamos la cobertura con el análisis de las seis selecciones participantes. Para empezar, irlandeses, ingleses y escoceses. Tres equipos con muchas figuras que llegan en diferentes dinámicas. Los primeros en retroceso, los segundos han acumulado once victorias encadenadas y los últimos, a la expectativa.
IRLANDA
Irlanda ha pasado de ser el equipo más disciplinado del Seis Naciones 2025 a perder en noviembre con Sudáfrica (13-24) cometiendo 18 golpes, viendo cuatro tarjetas amarillas y sufriendo una expulsión. Atendiendo al mandamiento clásico de ‘No scrum, no win’, los del trébol tienen un problema serio porque además en los últimos años han sometido a sus rivales castigándoles desde las fases estáticas, tensándoles las vértebras en las melés o relanzando el juego desde la touch. Pero si analizamos la estadística de melés en los dos últimos Seis Naciones, Inglaterra presenta un +11 penalizaciones, seguida de Francia (+8), mientras Irlanda acumula un inquietante (-3). La melé irlandesa se ha desplomado. Y el partido inaugural de este jueves ante Irlanda no presagia una noche relajada para su primera línea. Irlanda ha confirmado las bajas de Furlong, Porter, McCarthy, Boyle y Bealham. Así que veremos caras nuevas y eso no es obligatoriamente malo.
Los segundas tendrán que dar empuje a sus pilares y a Sheehan mientras los flankers les apuntalan ante la melé francesa, en la que no estará Atonio, al que una afección cardiaca lo obligará a deja el rugby. Honor al primera de La Rochelle. Si el partido ante Sudáfrica de noviembre marcó especialmente el presente de esta Irlanda, Andy Farrell apostará por el pack más convencional posible y una Bomb Squad en el banquillo (6+2) para contener a los gordos franceses. En ese caso, en la segunda línea, que tiene las bajas de Baird e Izuchukwu, parece fijo McCarthy. Y la lógica dice que junto a él estará Beirne, apareciendo detrás tres ‘ball carriers’ de primer nivel: Jack Conan de 6, Josh van der Flier de 7 y Caelan Doris de 8. Pero si Farrel decide blindar la tercera con Beirne como 6, en la segunda podría colocar junto a ‘Big Joe’ a un tipo con oficio como James Ryan o ser más atrevido y apostar por el emergente Edwin Edogbo, que también podría actuar como revulsivo desde el banquillo.
Si el foco se pone en la primera línea, la mirada en esta edición del Seis Naciones también vuelve a mirar al 10. Por primera vez Farrel tiene hasta tres alternativas reales: Sam Prendergast, Harry Byrne y Jack Crowley. El de Munster parece descartado porque puede ocupar la posición de utility back en el banquillo, entrando de 10, 12 o 15. El pulso parece estar entre Prendergast y Byrne. Es cierto que Crowley arrancó la temporada con un triunfo en Croke Park de la Red Army sobre Leinster, pero el seleccionador siguió echando mano de Sam en noviembre ante Australia y Sudáfrica. Las dudas sobre la irrupción de Byrne llegan por su buen momento de juego y aquel golpe en el último minuto en la victoria de Leinster en la fase de grupos de la Copa de Campeones sobre La Rochelle. Farrel maneja recursos para el torneo.
Los aficionados irlandeses celebran la victoria de Irlanda sobre Sudáfrica en el Mundial de rugby. / CHRISTOPHE PETIT TESSON
En la línea no llegan a la apertura Henshaw ni van a estar en el torneo Mack Hansen y Jordan Larmour. Siendo fijo Jamison Gibson-Park en el 9, las alas deberían estar ocupadas por James Lowe (con pocos minutos tras recuperarse de lesión) y Tommy O’Brien, dejando a Stuart McCloskey y Garry Ringrose el mediocampo tras el apertura y apostando por Jacob Stockdale como zaguero. Durante el torneo Jacob podría entrar al ala, dejando el fondo a Hugo Keenan, que llega casi sin entrenar, y Henshaw y Bundee Aki se sumarán para dar alternativas como pareja de centros.
Después de ganar el Grand Slam en 2023 y ser campeones en 2024, en este 2026 Irlanda aparece tercera en las apuestas. De poco le valió copar la gira de los British & Irish Lions por Australia. Hoy por hoy no son el equipo dominante y abrasivo que ha sido en las ediciones anteriores. “Estamos casi en esa mentalidad de perdedores. Tenemos que dar la talla y asegurarnos de que nos tengan en cuenta”, ha advertido Sheehan a sus hordas. Lo mejor es que vamos a ver caras nuevas por las lesiones, lo peor es que cada vez se parece más a la Gales de Alun Wyn Jones y compañía.
INGLATERRA
Hace seis años que Inglaterra no gana el torneo ni el Grand Slam. Es más, desde entonces, ni siquiera ha sido segundo. Pero ahora llega al Seis Naciones con una racha de 11 victorias consecutivas, incluida la primera sobre los All Blacks en seis años. Podría decirse que Borthwick se juega mucho en este torneo porque Inglaterra necesita reforzar su credibilidad de cara al Mundial, para el que restan 18 meses. Cualquier tropiezo volverá a disparar las dudas sobre una selección históricamente cuestionada. Un equipo consistente, sin el glamour de los franceses ni el vértigo de los escoceses, pero con la virtud de castigar impenitentemente cada error rival.
Inglaterra recibe a una Gales ruinosa en Twickers como aperitivo de su visita a Murrayfield en la segunda jornada. Si todo corre como dicta la lógica, el 14 de marzo los de la rosa se deberían jugar el Grand Slam y el torneo en París ante Francia. Pero antes deben salir vivos de la Calcuta, en Edimburgo, y pasar por la piedra a Irlanda en Londres en la tercera jornada.
Hablar del XV inglés es como sentarse a leer el menú de un restaurante con tres estrellas michelín. Tienes mucho donde elegir y al final todo depende del gusto de quien elija. Parece claro que la zamarra número 10 es del apertura más convencional que hay en la Premier, George Ford. Un tipo que lee como pocos los partidos y genera entornos de juego beneficiosos para sus compañeros. Espera medio paso por detrás Fin Smith, otro 10 llamado a vestir muchas veces la camiseta de la rosa junto a su compañero en los Saints, Alex Mitchell. Pero Fin está saliendo de una lesión y será otro Smith, Marcus, el relevo de Ford en el banquillo.
El mediocampo inglés siempre genera debate. Max Ojomoh, Henry Slade, Fraser Dingwall, Seb Atkinson y hasta Tommy Freeman podrían jugar ahí mientras Ollie Lawrence se recupera. Nunca ha tenido tanta pólvora por fuera en Inglaterra con gente como el propio Freeman, Arundell, Feyi-Waboso, Furbank o Murley. Y al tiempo, media Inglaterra espera que Borthwick se decida a darle la titularidad en la tercera a Henry Pollock, ahora que Ben Curry está fuera. Aunque Chandler Cunningham-South es otro jugador que llama al back five para entrar en un bloque donde les va bien con el escurridizo Ben Earl de 8.
Pollock es un ciclón que desata el caos en los partidos con su entrada, tanto en los de Northampton como titular como en la selección como suplente. El viento cambia y el tercera de los Saints emerge con una energía inabarcable para desordenar los duelos. Hasta ahora su seleccionador lo ha utilizado como revulsivo con inmejorables resultados, pero en algún momento tendrá que premiarle con una titularidad en la que veremos su verdadera jerarquía en el equipo ante tipos como Ellis Genge, en magnífica forma, Jamie George o Maro Itoje. Todo lo que no sea ver a Inglaterra pelearle el título a Francia, por no decir quitárselo, será una decepción.

Camisetas de la selección escocesa de rugby con los nombres de los jugadores. / Equipo de Escocia
ESCOCIA
Un equipo divertido capaz de lo mejor… y de lo peor. Hace ya varias temporadas que los caledonios tienen jugadores con rango internacional como Sione Tuipulotu, Finn Russell, Duhan van der Merwe, Pierre Schoeman, Zander Fagerson, Huw Jones o Blair Kinghorn. Los del cardo encaran el torneo con expectativas moderadas después de los resbalones en temporadas pasadas en las que tenían expectativas muy altas. Es cierto que no ha ganado el título desde la era clásica del torneo, pero tampoco parece que vaya este año cuando lo consigo. Mejorar el cuarto año del pasado sería un buen resultado.
El calendario no es precisamente cómodo, por más que reciba a Inglaterra y a Francia en Edimburgo en la segunda y cuarta jornada. Es más, hay quien afirma que los escoceses podrían ser los jueces del Seis Naciones. Arrancan en Italia, un lugar cada vez más peligroso, y concluyen en Dublín tres días antes de San Patricio. A Escocia le pasa lo que al Atlético, está cansada de ver la cara de Gregorio (Gregor Townsend) en el banquillo. Y el técnico, por momentos revolucionario y audaz en sus inicios, se ha aburguesado. Los escoceses deben superar de una vez la inconsistencia y mantener la continuidad durante los 80 minutos.
No hay lesiones de última hora noticiables y destacan los regresos de Jonny Gray y el talonador Dave Cherr. Podría decirse, dentro de lo que esto significa si hablamos de Escocia, que tiene cierta profundidad de banquillo. Si su delantera no se desploma con los cambios y se hace respetar en el ‘breakdown’ los 80 minutos, atrás hay mucha pólvora. Finn Russel puede sacar brillo a la consistencia de Tuipulotu, a la verticalidad de van der Merwe y Darcy Graham, o a la imponente presencia del versátil Kinghorn. Otro jugador clave, Huw Jones hablaba sobre la costumbre escocesa de venirse abajo en el tramo final de partido, cuando los titulares desaparecen del campo: “Estamos trabajando específicamente para evitar las caídas de rendimiento que sufrimos el otoño pasado, especialmente en los tramos finales de partidos que teníamos controlados”.
La buena actuación de Glasgow Warriors ha desatado cierto optimismo en las filas caledonias. Un rival difícil cuando se mete en los partidos y se engancha a los mismos. Además, los jugadores determinantes tienen la experiencia que quizás le faltó en otras épocas pretéritas donde había muchas expectativas depositadas en ellos. Ahora, sin la presión ni la responsabilidad de defender algo, pueden ser un adversario duro para todos. En Escocia se habla de este Seis Naciones como una prueba decisiva para el Mundial que se jugará en 18 meses.







