Para bien o para mal -todavía es insultantemente pronto como para saber su rendimiento real-, el AMR26 de Aston Martín no ha dejado a nadie indiferente. Desde la competencia directa a expertos, miembros del equipo o aficionados; todos coinciden en que Adrian Newey ha creado un monstruo distinto al resto de la parrilla. Es un coche radical.

Fuente