La historia de Emma Raducanu con los banquillos se ha escrito a saltos, y el último capítulo vuelve a ser un punto y aparte. La británica ha decidido prescindir de su entrenador y cerrar su etapa con Francis Roigtécnico español con pasado en el equipo de Rafa Nadal. Con este movimiento, Raducanu suma siete entrenadores distintos desde que rompió con Nigel Richardson en 2021una secuencia que vuelve a colocar el foco en la dificultad de consolidar un proyecto estable alrededor de su carrera.
El Open de Australia, el último ‘palo’
El cambio llega después de un nuevo tropiezo en el Open de Australiadonde la inglesa ha quedado eliminada en segunda ronda, y ha sido la propia jugadora quien lo ha hecho público este jueves. Lo ha comunicado en Instagram, con una imagen junto a Roig y un mensaje de despedida en el que agradece el camino compartido: “Gracias por nuestro tiempo juntos. Ha sido más que un entrenador para mí y hemos pasado grandes momentos en la pista. Estoy muy agradecida por todo lo que me has enseñado y lo que hemos compartido”.
La colaboración entre Raducanu y Roig se había activado el pasado verano, tras su eliminación en el US Openy pretendía aportar experiencia y estructura en un tramo marcado por la irregularidad. Desde entonces, la tenista ha encadenado problemas físicos y no ha encontrado continuidad durante el cierre de 2025, sin lograr encadenar dos victorias consecutivas.

Emma Raducanu, en el torneo de Dubai /X
Con Roig en su esquina, Raducanu ha enlazado partidos en los que ha dejado destellos, pero también eliminaciones tempranas. En su calendario aparecen paradas como el WTA de Seúldonde cayó en segunda ronda contra Krejcikova (2-1); el WTA Pekíndonde volvió a ser eliminada en la segunda fase por Jessica Pegula (1-2); el WTA de Wuhan y el WTA de Ningboen los que cayó en primera ronda delante de Ann Li (0-1) y Lin Zhu (1-2)respectivamente.
Además, no pasó de la primera ronda de la United Cup y perdió en el WTA de Hobart frente a Taylah Preston (0-2)antes de cerrar el tramo con el golpe en Melbourne, donde cayó ante Anastasia Potapova (2-0). Un recorrido con demasiadas interrupciones para una jugadora que, desde hace tiempo, vive en esa frontera entre la reconstrucción y el reinicio.
Inconsistencia técnica
Desde que se separó de Nigel Richardson, tras su explosión en el Abierto de Estados Unidos el 2021la trayectoria de Raducanu ha ido acompañada por cambios casi constantes en el banquillo. Richardson fue el técnico que la acompañó en sus primeros pasos y quedó fuera del proyecto poco después del título.
A partir de ahí, se sucedieron las soluciones de corto recorrido: primero el germano Torben Beltzque estuvo apenas 5 meses en el cargo; después Dmitri Tursunovque se mantuvo durante 6 meses; y más tarde Sebastián Sachsque aguantó casi un año.
Posteriormente apareció Nick Cavadayque acompañó a la británica durante 14 meses. Su regreso tuvo un fuerte componente emocional, ya que fue quien la guio en etapas formativas, aunque tampoco logró convertirse en el punto de estabilidad que necesitaba la tenista. Luego aparecieron Vladimír Pláteníkcuya etapa duró apenas un par de semanasy Mark Petcheyque estuvo algo más de tiempo.
La llegada de Roig pretendía ser la de una mano experta capaz de fijar elrumbo. El desenlace, sin embargo, vuelve a situar a Raducanu en el mismo punto de siempre: otra vez en búsqueda, otra vez a las puertas de empezar de nuevo.








