El atletismo es un deporte tan bello y emocionante como ingrato y cruel cuando las lesiones se cruzan en el camino de los atletas, como le sucedió en el pasado Mundial de Tokio al triplista campeón olímpico Jordan Díaz (se retiró en tras un salto nulo) o al jabalinista Odei Jainaga en unos problemas con el hombro que lo llevan lastrando varios años.

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