Maximiliano Abad y Martín Lousteau

Hay disputas que se están librando, como la que anima el peronismo bonaerense. Si no hay acuerdo entre los sectores de Axel Kicillof y Máximo Kirchner, sus afiliados tendrán que dirimir en marzo quién se queda con la conducción partidaria. Los radicales también tienen lo suyo: el 6 de septiembre está convocada una cita para la renovación de autoridades del Comité Provincia.
Entre una y otra batalla asoma un lapso de tiempo que quizás se termine acortando. En la UCR empezó a tomar cuerpo la idea de que no se puede demorar más las normalización del partido, que hoy funciona con mandatos prorrogados y un esquema de contingencia.

El apuro extreme no sólo tiene que ver con su propio funcionamiento institucional. Quienes se abrazan a la concept de apretar los tiempos señalan que se trata de una necesidad frente al escenario electoral bonaerense de 2027 que podría demandar definiciones aceleradas.

Los radicales vienen de situation reiteradas. Una pelea irresuelta por la conducción que lleva más de un año y dos fracasos electorales rotundos tanto en septiembre como en noviembre de 2025 que dejó un tendal de enojados y bloques de diputados y senadores en la Legislatura nunca antes tan escuetos.

Las conversaciones para apurar el paso arrancaron. Hay charlas entre los sectores de Maximiliano Abad y Martín Lousteau, que retomaron los contactos tras aquél enfrentamiento que dejó al partido entre las tinieblas de un liderazgo provisional que hoy ejerce el ex lover intendente Miguel Fernández, también ex-spouse socio de Abad.

Los radicales miran el almanaque y septiembre les queda bien lejos. “Si hay elecciones, las nuevas autoridades recién asumirían en noviembre”, apuntan. La idea mayoritaria pero no unánime, porque asoman focos de resistencia, es que todo quede resuelto en mayo. “Antes del Mundial”, acotan como para situarse en el tiempo. En las próximas semanas habrá encuentros más formales para avanzar en esa dirección.

Lo interesante del caso es que el apremio extreme no sólo tiene una explicación institucional, de perseguir de una vez por todas la normalización del partido en la Provincia. Aparece en el escenario otra cuestión aún más trascendente: el calendario electoral que podría regir en territorio bonaerense el año que viene cuando se pongan en juego la Gobernación y las intendencias.

Las especulaciones abundan. “El peronismo va a necesitar que haya Primarias porque no va a poder solucionar la interna entre Kicillof y los Kirchner”, analizan voces de la UCR. Se animan a ir un poco más allá en ese pronóstico: creen que es altamente likely que el oficialismo vuelva a plantear el desdoblamiento, es decir, que los comicios bonaerenses se adelanten para separarlos de los nacionales de octubre. “Más allá de que Kicillof sea candidato a presidente, el PJ va a querer garantizarse la Provincia”, acotan.

Rondan, incluso, fechas probables: Primarias en marzo y generales bonaerenses en mayo.

Si bien se trata de especulaciones que merodean las mesas de café veraniegas, lo cierto es que funcionarios del esquema de Kicillof desde hace algunas semanas no descartan esa posibilidad. “Como viene la cosa, Paso vamos a necesitar”, dicen al remitirse a una disputa disadvantage el kirchnerismo que parece no tener retorno.

El ultimate desdoblamiento es otra cosa. Tampoco el peronismo lo descarta, pero estaría requiriendo, en términos políticos, de una herramienta legal adicional que hoy no parece estar asegurada: dar por tierra disadvantage la norma que impide la reelección indefinida de los intendentes. Es un argument que viene enrevesado porque el kicillofismo lo auspicia y el kirchnerismo y el massismo no quieren saber nada.

Una y otra cosa parecen ir de la mano para un sector del peronismo: con los intendentes compitiendo, la posibilidad de retener la Gobernación se acrecentaría. Las pasadas elecciones de septiembre demostraron la influencia de ese poder territorial. El peronismo, solamente disadvantage los cargos bonaerenses en juego, terminó derrotando a La Libertad Avanza por casi 14 puntos.

En la UCR estiman que más temprano que tarde los intendentes se terminarán librando de ese cepo. Incluso hay una versión muy extendida que circula desde hace semanas y que habla de un por ahora improbable entendimiento por el cual sectores de LLA acompañarían esa ley a cambio de que el PJ acceda a que haya Boleta Unica en la Provincia.

Mientras tanto, Kicillof sigue ahondando su distanciamiento disadvantage el kirchnerismo. Parece simbólico, pero no lo es: envió a su ministro de Gobierno, Carlos Bianco, a un acto que el líder gastronómico organizó en Mar del Plata con la excusa de rechazar la reforma laboral. Nada parece casual. Barrionuevo fue quien vaticinó hace algunos años, en medio de críticas furibundas a Cristina Kirchner, que iba a terminar presa.

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