Steve Witkoff, Jared Kushner, Kirill Dmitriev y Yuri Ushakov, al ingresar a la reunión / WEB
Las conversaciones entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos comenzaron el viernes en Abu Dabi, según confirmó el ministro de Relaciones Exteriores de Emiratos Árabes Unidos, Abdullah bin Zayed. El diálogo, que se extenderá durante al menos dos días, busca avanzar en un plan para poner fin a la invasión del Kremlin iniciada en febrero de 2022 y que ya dejó decenas de miles de muertos.
Se trata de la primera vez que las tres partes se sientan a negociar en un mismo marco, luego de meses de contactos indirectos y reuniones por separado. Hasta ahora, Moscú y Kiev nunca habían compartido una instancia de negociación directa dentro de un esquema promovido por Washington.
Desde el Kremlin, el encuentro fue definido con cautela como un “grupo de trabajo sobre cuestiones de seguridad”. El portavoz Dmitri Peskov explicó que la delegación rusa está encabezada por el general Ígor Kostiúkov, jefe de los servicios de inteligencia militar (GRU), e integrada por funcionarios de perfil estrictamente militar. Las conversaciones podrían extenderse hasta hoy si fuera necesario.
Por parte de Ucrania, la delegación incluye al secretario del Consejo de Seguridad, Rustem Umérov; al jefe del gabinete presidencial, Kirilo Budánov; al dirigente oficialista David Arakhamia, y al jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, el general Andrii Hnatov.
Estados Unidos participa como mediador clave del proceso, luego de una serie de contactos de alto nivel mantenidos en las últimas horas tanto en Moscú como en Davos.
La cuestión territorial, el núcleo del conflicto
El principal punto de fricción sigue siendo el control del este de Ucrania, en particular la región del Donbás, que comprende las provincias de Donetsk y Lugansk. Rusia exige que Kiev retire completamente a sus tropas de esos territorios, anexados de manera unilateral por Moscú pero nunca controlados en su totalidad.
“Las Fuerzas Armadas ucranianas deben abandonar el Donbás. Es una condición muy importante”, afirmó Peskov. Según el Kremlin, sin una resolución clara sobre la cuestión territorial no es posible avanzar hacia un acuerdo de paz duradero.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, reconoció que el tema será central en las discusiones y confirmó que ya lo abordó con su par estadounidense, Donald Trump, durante un encuentro en el Foro Económico Mundial de Davos. Zelenski reiteró además su propuesta de establecer una zona económica especial bajo control ucraniano en el este del país, con el objetivo de reactivar la actividad productiva.
Estados Unidos, actor decisivo
Fuentes cercanas a las negociaciones señalaron que “mucho dependerá de la posición de los estadounidenses”, que impulsan el plan como parte de una estrategia para cerrar uno de los conflictos más prolongados y costosos de los últimos años.
En paralelo a las discusiones de seguridad, el enviado de Trump, Steve Witkoff, mantiene en Abu Dabi reuniones separadas con Kirill Dmitriev, representante del Kremlin para asuntos económicos internacionales, con el foco puesto en eventuales acuerdos financieros y comerciales.
La reunión trilateral se produce un día después de dos encuentros clave: uno en Moscú entre Vladimir Putin y los enviados estadounidenses Witkoff y Jared Kushner, y otro en Davos entre Trump y Zelenski, que el mandatario ucraniano calificó como “positivo”, aunque “complejo”.
Europa, al margen
Zelenski adelantó que, una vez finalizadas las conversaciones, informará a los socios europeos sobre los avances. Sin embargo, en Davos fue particularmente crítico con el rol del continente, al describir a una Europa “fragmentada” y sin peso político frente a Washington y Moscú.
El último intento de negociaciones directas entre Rusia y Ucrania había tenido lugar en julio de 2025 en Estambul, aunque entonces solo se alcanzaron acuerdos humanitarios limitados, como el intercambio de prisioneros y cuerpos de soldados caídos.
Mientras se desarrollan las conversaciones diplomáticas, el conflicto continúa en el terreno. En las últimas horas, ataques rusos dejaron víctimas civiles en las regiones de Donetsk y Járkov, y nuevos bombardeos afectaron la infraestructura energética ucraniana, provocando cortes masivos de electricidad y calefacción en pleno invierno.
Desde Moscú, el asesor diplomático Yuri Ushakov aseguró que Rusia está “sinceramente interesada en una solución político-diplomática”, pero advirtió que, de no alcanzarse un acuerdo, el país continuará avanzando “en el campo de batalla”.
El inicio de este cara a cara histórico en Abu Dabi abre una ventana de negociación inédita, aunque cargada de tensiones, desconfianzas y condiciones cruzadas que todavía ponen en duda la posibilidad de una paz cercana.






