Con helibaldes que distribuyen hasta 1.500 litros de agua, los helicópteros combaten el fuego / EL DIA

Seis de enero. Minutos después de las 17, Luciano Basílico -platense, piloto y mecánico- recibió junto a su equipo de trabajo, la orden de atacar el fuego que comenzaba a desplegarse sobre Epuyén, localidad ubicada al noroeste de Chubut. Desde entonces, junto a brigadistas, otros pilotos y un extenso grupo de mantenimiento, combate la serie de incendios que mantiene en vilo al sur argentino.

Los días posteriores al inicio del desastre, el fuego desbocado consumió miles de hectáreas y provocó la evacuación masiva de personas principalmente en Puerto Patriada, Epuyén, El Hoyo y Lago Puelo. También se emitieron alertas de prevención en provincias cercanas como Río Negro, Neuquén y Santa Cruz, e inclusive, se cortó un trayecto de la Ruta 40.

Luciano Basílico es piloto y mecánico de JasFly, empresa platense cuya flota de helicópteros se especializa -hace más de 30 años- en el combate de incendios forestales.

Además de él, los platenses abocados a la ardua tarea de apagar la voracidad de las llamas -también integrantes de la empresa local mencionada-, se encuentran Gustavo Echeverri, Mariano Pérez y Ignacio Mendive, quienes comandan los helicópteros en los focos de incendio de Lago Puelo, Bolsón y Epuyén. A su vez, son coordinados por Gabriel Ciezcar, jefe de operaciones. También está presente Marcelo Scaramellini y los operarios Matias Valenzuela, Germán Crivaro, Juan Terrein y Pablo Castelani.

VIAJE 1

“El incendio en Epuyén, que estuve desde el minuto 1, fue el más grande que me tocó estar arriba del helicóptero”, contó a EL DIA Basílico. “El escenario era devastador. El equipo de radio no funcionaba, todos hablaban a la vez. No había una cabeza a la cuál seguir”, agregó.

Entonces, el platense, junto a pilotos y brigadistas de todo el país, hicieron “lo más humano posible”: “Tiramos baldes de agua arriba de las casas, a gente, animales mientras los bomberos evacuaban”, relató Basílico. “Había una persona que con una manguera intentaba contener el incendio. Era un desastre: le tirábamos agua a una casa, volvíamos al lago a recargar -un trayecto de 1:30 o 2 minutos- y después no podíamos reingresar por la columna de humo”, sumó.

Aquel día 1, los trabajos se mantuvieron hasta la noche, cuando el sol se escondió cerca de las 21:30. A la mañana siguiente, recomenzaron y se desplegaron durante todo el día. “Cuando volvimos, el camping que estaba al lado del lago estaba prendido fuego. Volamos los días siguientes y el resultado fue terrible”. Hoy, con focos más leves, el ciclo continúa repitiéndose.

El escenario era devastador. El equipo de radio no funcionaba, todos hablaban a la vez. No había una cabeza a la cuál seguir. Fue el incendio más grande que me tocó estar arriba del helicóptero”

Luciano Basilico
Piloto y mecánico de JasFly

CÓMO ES EL TRABAJO DESPLEGADO

Los helicópteros buscan sofocar el fuego con helibaldes -herramienta de hasta 1.500 litros- que se recargan en espejos de agua, como por ejemplo, Lago Puelo. Además, cuentan con el apoyo del equipo de tierra, como bomberos y brigadistas.

Asimismo, durante la noche se desarrollan tareas de mantenimiento: “Se hace a la noche. Por ejemplo ayer terminamos a la 1:30 de la madrugada”, explicó Basílico y detalló: “Mi objetivo es que estén operativos todo el tiempo. Todos los días se realiza una limpieza y una revisión pos vuelo, que es de seguridad”.

Según el piloto y mecánico platense, es necesario tener en cuenta que el motor del helicóptero hace mucha fuerza: “Levanta más de 1.000 litros de agua a 700 metros de altura en medio de una nube de cenizas”, describió.

Hoy, en el sur argentino, hay alrededor de 50 personas -entre pilotos, mecánicos, mantenimiento y gente de oficina- trabajando para subsanar el desastre climático.

SENSACIONES

En el relato del platense, dos emociones se impactaron en su relato. El primero fue orgullo: “Por mis compañeros. Es un placer trabajar con ellos. Y tengo mi máximo respeto por los brigadistas. Ellos casi no comen y pasan días sin comunicación. Después pasan por su casa, toman un mate y vuelven a salir a rescatar gente”.

No obstante, el otro fue desolación: “Ver a la gente deambulando, sin saber a donde ir, con el colchón y sus cosas fuera de sus hogares, fue muy triste”.

En cuanto a cómo sigue el trabajo, aseguró: “La emergencia puede continuar en cualquier momento. Tenemos dos helicópteros listos para salir, además de los que están trabajando. Cuando nos requieran, estamos disponibles”.

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