Eduardo Conceiçao ha revolucionado el fútbol brasileño en este arranque de 2026. El delantero total del Palmeiras, que el 7 de diciembre cumplió 16 años, se ha convertido en la gran revelación de la Copinha, el principal torneo de base del gigante sudamericano que se disputa cada mes de enero.
Sus actuaciones en la primera fase han dejado boquiabiertos a la ‘torcida’ y a la prensa brasileña. Ahora mismo, hay un convencimiento generalizado de que está naciendo una nueva estrella, uno de aquellos futbolistas con calidad y físico para acabar confirmándose, en un corto espacio de tiempo, en un jugador diferencial y extraclase.
La irrupción de Eduardo se está produciendo ante la mirada de los scouts de toda Europa que, en esta época del año, se desplazan a São Paulo para mapear talento precoz en una maratón de partidos disputados en pleno verano tropical. Entre ellos, hay uno del Barça. La Copinha dicta sentencia: es un escenario muy válido para categorizar a las jóvenes promesas canarinhas.
Eduardo es un delantero diestro que llama la atención por su juego vistoso y su extraordinaria capacidad de regate. Posee esa técnica individual depuradísima que atesoran los grandes brasileños. Es a través del dribling como fundamenta su juego y la ruptura de las líneas de presión rivales, y completa su virtuosismo con un afinadísimo olfato goleador.
Eduardo Conceiçao tiene contrato con el Palmeiras hasta enero de 2029 / @Palmeiras
Su posición natural es la de extremo izquierdo, pero tácticamente ofrece una gran riqueza. Su polivalencia le permite ocupar las tres posiciones del ataque, como confirma su entrenador en el torneo, Lucas Andrade, todo ello acompañado de un físico espectacular. Con solo 16 años, ya mide 1,80 m. Es fuerte, hábil, con una gran coordinación y velocidad.
Responde al perfil del ‘niño prodigio’marcando las diferencias —ha sumado cuatro goles y tres asistencias en los tres partidos de la primera fase— ante futbolistas que este año cumplirán los 21. Está acostumbrado a saltarse etapas formativas: a los 15 años jugaba en el Sub-17 y con 16 en el Sub-20.
El Verdão es, en la actualidad, la mejor factoría de talentos de Brasil. En los últimos años ha revelado a Endrick, Luis Guilherme, Estêvão o Vítor Reis. El club paulista era muy consciente del potencial de su nuevo aprendiz de crack. No es gratuito que, siendo el benjamín de su equipo en la Copinha, le hayan otorgado el dorsal 10.
Tenía calidad para haber jugado la edición de 2025, pero la entidad lo frenó conscientemente por miedo a perderlo. En diciembre, al cumplir los 16, lo blindó con la firma de su primer contrato profesional, con extensión hasta enero de 2029, y luego lo lanzó a la competición. Sin embargo, el acuerdo solo se anunció con el torneo ya en juego.
Hay una gran presión mediática en torno al jugador y los clubes europeos han empezado a preguntar por él. La mecha de la batalla por su fichaje puede encenderse en cualquier momento, a pesar de que el ‘menino’ solo pueda dar el salto a Europa en la ventana invernal de 2028, cuando haya completado la mayoría de edad.
Al Barcelona no le ha cogido de sorpresa su irrupción. Ya lo conocía, lo había observado en directo y manejaba informes muy positivos en los últimos meses. Gusta y mucho en la Ciutat Esportiva, así como a todos los que lo han visto. Su fútbol ofensivo, técnico, valiente y de formas exquisitas encaja a la perfección en el ‘perfil Barça’.








