Flick elogió en la previa de la goleada ante el Athletic a Fermín López: “Necesitamos este dinamismo, intensidad y desmarques profundos en la posición de diez”. Se refería, por supuesto, a la exhibición del canterano saliendo desde el banquillo ante el Espanyol, un movimiento que se leyó como un acierto del técnico para acabar ganando el derbi. Y lo fue, de la misma manera que fue un error que arrancara como suplente para insistir en Raphinha como mediapunta (al brasileño le cuesta dar un seis en esa posición, mientras que raramente baja del ocho atacando por banda izquierda).
La pasada temporada, cuando a Hansi le preguntaban por Fermín, le costaba ser generoso en el aplauso e incluso dio un par de tirones de oreja al futbolista. Nadie mejor que él sabe leer lo que pasa en el vestuario, pero desde fuera, sin esa información, sonaba raro. Lo cierto es que el andaluz nunca lo ha tenido fácil a lo largo de su trayectoria y ha tenido que pelear siempre por cada uno de los minutos jugados. La sensación es que el único que nunca ha dejado de pensar en grande con Fermín es el propio Fermín.
Hansi Flick, junto a Fermín López / DEPORTE
Para ser justos, también lo hizo Xavi, técnico sin el que el Barça hoy no estaría disfrutando de uno de los mejores jugadores que ha dado La Masia en la última década. Y no es esta una afirmación exagerada, más bien se queda corta. Fermín López, por el que el Chelsea estaba dispuesto a hacer una locura, sería titular indiscutible en cualquiera de los grandes equipos de Europa, pero le sigue costando demasiado serlo en el Barça. De hecho, si no sintiera lo que siente por el club de su vida, hoy estaría jugando en la Premier.
Ama al club, es un diez como persona y no ha mostrado nunca ni una sola queja pese a que su rendimiento está prácticamente siempre por encima de su presencia en el equipo. La pasada temporada jugó 46 partidos, pero solo completó seis, cero en la Champions. En la presente campaña ha participado en veinte encuentros y solo ha sido titular en ocho de ellos, acabando un total de siete, dato que desmonta la teoría de que suma más como revulsivo. Es, junto a Dani Olmo, el centrocampista con más gol de la plantilla y, a sus 22 años, ya se ha ganado el derecho a ser considerado una de las piedras angulares del Barça del futuro, pero también del presente.Es una realidad incontestable. Los galones de Fermín, logrados con sudor y lágrimas, ya son una realidad.








