El 5-1 del Real Madrid al Betis deja algo más que tres puntos y una goleada plácida en el Bernabéu. Sin Mbappé, el equipo de Xabi Alonso firmó una de sus actuaciones más completas de la temporada y encontró un protagonista inesperado: gonzalo. El canterano, titular por la baja de Kylian Mbappé, respondió con un hat-trick perfecto y abrió un debate que el técnico blanco ya no podrá esquivar.
Gonzalo no solo marcó. Presionó, fijó centrales, dio continuidad al juego y ofreció al Madrid una referencia clara en el área. Con él, el equipo atacó más estructurado y de más maneras diferentes. Bellingham encontró espacios y alturas que no suele tener cuando Mbappé ocupa el centro del ataque, y el bloque funcionó con mayor coherencia colectiva. No es una cuestión de talento individual, sino de encaje.
Ahí aparece el problema. Mbappé es el delantero centro titular y el máximo goleador del equipo, responsable de más del 50% de los tantos blancos esta temporada. Sentarlo no parece una opción. Pero Gonzalo puede provocar un dilema en Xabi. Y el rompecabezas se complica aún más al mirar a las bandas.

Kylian Mbappe celebra uno de sus goles en presencia de Vinicius Junior durante el ALavés – Real Madrid de LaLiga 2025/26 / AP
Rodrygo es el único jugador que puede ocupar con naturalidad el costado derecho y desde el encuentro ante el City ha ganado peso en el equipo. Viníciusen cambio, solo rinde desde la izquierda o por dentro. Su momento, además, es delicado: no marca desde octubre y su influencia ha caído de forma evidente. Si Xabi Alonso apuesta por Gonzalo y mantiene a Mbappé, alguien de los “intocables” debe salir. Y el nombre que aparece con más fuerza es el de Vini.
El riesgo es evidente. Vinicius ya mostró su carácter tras ser sustituido en el último Clásico y dejando claro su enfado por no sentirse indiscutible en las primeras jornadas de Liga. Castigarlo ahora, con el recuerdo aún fresco, puede tener consecuencias en un vestuario donde las jerarquías pesan y el puesto de Xabi está pendiente de un hilo. Pero también lo tiene mirar hacia otro lado.

Vinicius, durante el partido contra el Sevilla /EFE
Desde el Mundial de Clubes, Xabi Alonso ha optado por lo previsible. Ha gestionado el equipo desde lo estipulado, sin grandes decisiones incómodas. La oportunidad de ser valiente llegó precisamente tras aquel Clásico, cuando pudo enviar un mensaje claro a Vinicius y al resto del equipo. No lo hizo. Y hoy, el contexto vuelve a exigirle una elección.
Gonzalo gusta a la afición, responde en el campo y encaja en lo que el equipo necesita. El Madrid juega mejor con él, pero sostener esa apuesta implica tocar nombres pesados. La primera gran oportunidad será en las semifinales de la Supercopa. Si Gonzalo no cumple, el dilema se esfumará, pero si el canterano vuelve a ser importante, Xabi deberá acutar cuando vuelva Mbappé.
La pregunta ya no es si Gonzalo merece más minutos. La pregunta es si Xabi Alonso tendrá el coraje de asumir las consecuencias de darle un sitio.








