Alberto Lejárraga (Madrid, 1995) ejerce como portero en el fútbol semiprofesional desde hace más de 10 temporadas. Una carrera en la que ha pasado por clubes como el Alcorcón, Navalcarnero, Granada, Real Murcia, Las Rozas, Marbella FC y UD Sanseequipo donde milita actualmente.
A lo largo de su etapa futbolística, Lejárraga ha vivido experiencias de todo tipo relacionadas con el verde, desde momentos de dudas al borde de abandonar el fútbol, hasta su salida de casa por primera vez para llegar a un club histórico como el Granada, a continuar batiendo hitos conmemorativos como sus ascensos con el Marbella FChasta llegar a recibir insultos desde las gradas por su orientación sexual. Él derribó el tabú que todavía existe en el fútbol con la homosexialidad.
Una figura que, además de por ser un portero consagrado a sus 30 años con más de 200 partidos en el fútbol de barro, dejará un legado en el mundo del deporte por la valentía y la alegría que muestra cada vez que defiende la portería. Una persona agradecida con la vida por disfrutar de su profesión, la misma que le aporta una motivación que desea alargar el máximo tiempo posible.
Pregunta. ¿Qué tal estás, Alberto?
Respuesta. Pues bien, la verdad que contento. Yo vine al Sanse el año pasado, en enero, y bueno, conseguimos al final lograr el objetivo de la salvación. Con el objetivo de trabajar cada día, de pelear cada partido, y muy contento, la verdad.
P. Este año la situación es diferente, de los porteros menos goleados y ahora mismo, arriba en Segunda RFEF.
R. Sí, es verdad que esto es muy largo y todavía queda un montón. Incluso el míster siempre nos intenta inculcar que la clasificación ahora mismo da un poco igual. Lo importante es ir sumando puntos, desde la portería a cero, que es una cosa que también para él es muy importante, para cuando llegue la época de marzo/abril, pues estar ahí y tener opciones de lo que sea.
P. ¿Cómo ves al equipo esta temporada?
R. Muy bien, hay muy buen ambiente. Se ha formado un grupo muy bueno y disfrutamos mucho entrenando, en los viajes, en los partidos y creo que eso es lo más importante en una categoría que vemos cada finde partidos muy reñidos, con muy pocos goles prácticamente y que se decide por detalles.
La UD Sanse celebrando la victoria / Diario de Sanse
P. En categorías como la Segunda RFEF el margen de error es mínimo.
R. Es un grupo muy competido. Al final cada rival te puede hacer daño. Si no estamos al 100%, es algo que sabemos que es así, te pueden hacer daño. Salimos cada partido convencidos de que vamos a ganar, convencidos de las cosas que tenemos que hacer. Quién marca primero en un partido tiene muchas más opciones de ganar porque al final luego es muy difícil meter gol. Siempre vemos diferencias de resultados de uno o dos goles como mucho y al final si consigues mantener la portería a cero, controlar esos detalles, no cometer errores, no darle opciones al rival, pues tienes muchas más probabilidades.
P. ¿Cómo fueron tus inicios en el fútbol?
R. Si me voy atrás del todo, yo empecé jugando en el colegio, como todos, en el patio, luego en el equipo del colegio, y a partir de ahí ya me fui a lo que era la Escuela del Atlético de Madrid. Estuve ahí seis años en la escuela y ya en juveniles me fui al Alcorcón, donde estuve tres años.
P. ¿Tu posición siempre ha sido la de portero?
R. Prácticamente desde siempre. Realmente siempre me ha gustado y desde que jugaba en el cole, pues yo me pedía unos guantes por mi cumpleaños y me gustaba jugar de portero. Es verdad que mi padre en su época jugaba también de portero y no sé si iba en los genes o qué, pero siempre me ha gustado, sí. El tema de los porteros es algo especial.

Un momento de la entrevista de SPORT con Alberto Lejárraga, portero de la UD Sanse. / PABLO DÍAZ
P. ¿En qué momento de tu carrera sentiste que vivir de este deporte podía convertirse en una realidad?
R. En casa me inculcaron que el fútbol era un pasatiempo y que me tenía que centrar en los estudios, ahora con el paso del tiempo la verdad que lo valoro. Pero realmente cuando creo que doy ese paso de decir, joder, pues puedo dedicar mi vida a esto, es cuando yo ficho por el Granada, fue la primera vez que salí de casa. Me di cuenta de que la vida que me da el fútbol me gusta mucho y que quería dedicarme más profesionalmente a ello.
“Ese es el momento en el que de repente me viene la opción de irme a vivir fuera, a vivir realmente del fútbol, porque hasta entonces no había podido.”
P. ¿Qué te motiva a seguir cada día con la misma pasión del primer día?
R. El día a día. Me río en el vestuario, en el campo me divierto, cada vez que hay algún ejercicio de tiro, de doble área, a mí me encanta parar y eso me hace disfrutar un montón. No pienso de cara al futuro y cuando esto termine no sé si va a haber algo que me llene tanto, espero que sí, pero quiero que esta motivación se mantenga todo lo que sea posible.
P. ¿Eres muy exigente contigo mismo?
R. Antes creo que sí, a lo mejor si había perdido o había tenido algún fallo, me pasaba un día que no quería hablar con nadie, prácticamente era estar yo solo y pasar del mundo. Pero hace bastante que relativice mucho más las cosas, y pese a que quiero ganar, quiero hacerlo todo bien, sé que hay veces que no se puede. Trato de estar en una misma línea y no irme demasiado a lo negativo ni tampoco cuando han salido las cosas muy bien estar por encima de lo normal. Me imagino que eso también te lo dan los años.
El portero y la cara de la moneda. Un día te pintan como el héroe y al otro te hacen la cruz. “Al final pues eso, los guardametas somos especiales en eso y bueno, pues tanto para bien como para mal nos toca ese papel.”
P. La evolución más grande que ha notado en el fútbol
R. Hasta donde yo he podido vivir, el análisis al rival y la importancia al tema del gimnasio. Antiguamente, el pensamiento era, si vas al gimnasio te vas a poner superfuerte y vas a estar lento, no te vale para el fútbol. Ahora se enfoca en un trabajo más funcional que te permita llevarte ese trabajo del gimnasio a acciones que luego ocurren en el campo. También como portero, la figura del entrenador de porteros. Antes estaba un poco, bueno, pues que si está bien y si no pues tampoco pasa nada y ahora es como algo imprescindible que creo que todavía hay margen de mejora porque muchas veces no se le da todavía la importancia que tiene al entrenador de porteros y para mí, como portero es importantísimo tener buena relación y confianza con el entrenador de porteros y a la vez, que sea una persona que trabaje, que te exija. Esas dos cosas diría.
En cuanto a la importancia que le da al físico… ¿Cuánto importa el físico y cuánto la calidad individual del 1 al 100? “Depende de los equipos porque cada uno tiene su estilo de juego, pero, a día de hoy, mínimo 50-50 diría”
P. ¿Cuál es el mejor recuerdo que tienes como futbolista?
R. El mejor hay muchos, pero el que me viene hacia la cabeza es el ascenso que conseguimos con el Marbella de tercera a segunda federación porque jugábamos contra el Jaén y a nosotros nos valía el empate o la victoria para ascender, pero si perdíamos, ascendía el Jaén. Jugábamos en casa, un partido que era todo o nada, el último partido de liga y conseguimos ganar, ascendimos y claro, fue una fiesta al final, todo el mundo entró al campo y disfrutamos ese día un montón, fue súper bonito. Además, luego por lo que sea me hice un poco viral por el tuit que puse y ese día fue un día precioso.
P. ¿Y el peor?
R. Cuando estuve en el Alcorcón hubo una época en la que yo dejé el fútbol, fue una temporada dura para mí que desde el principio salió muy enredada, no salía nada bien. Tuve la suerte de que un entrenador tiró de mí y me hizo prácticamente volver al año siguiente, pero yo no quería, de hecho, en un primer momento le dije hasta que no, pero insistió bastante y siempre se lo agradeceré. Me ha hecho llegar hasta lo que soy ahora.
“Llegó el momento en el que decidí apartarme, no quería seguir jugando y dedicarme un poco a los estudios y ya está. Solo jugaba al fútbol un poco con los amigos y ya”.
P. ¿Qué le gusta hacer a Lejárraga en sus ratos libres?
R. Soy de los que ve poco fútbol en la tele. Al final dedico mi vida a esto, entonces también necesito desconectar, sí que me gusta cuando puedo venir a ver al filial o si tengo algun amigo que juegue en algún equipo pues también me gusta ir a verle. Estudio ingeniería informática, soy mucho de ordenadores y siempre estoy con algún proyecto por ahí en el medio entonces me gusta eso. A veces ir al cine o salir a dar un paseo. El ping pong —en tono irónico por el vicio que mantienen en el vestuario cuando juegan —.
P. ¿Sientes que los futbolistas estáis desprotegidos en los estadios?
R. Bueno, es verdad que por norma general a nivel violencia física no suele haber mucho, pero es verdad que está muy normalizado en los estadios el tema de ir a insultar al rival es algo que a veces hablamos y como que es imposible acabar con eso, pero no me parece bien, no me va a hacer bien callar ningún tipo de insulto. Me parece bien que vayas a un campo, pero yo creo que tienes que ir a disfrutar, animar a tu equipo y vivir el ambiente. Creo que tampoco es algo generalizado, pero sí que es mucho más frecuente de lo que me gustaría.
P. ¿Qué piensas tú cuando te toca recibir cualquier tipo de insulto?
R. Yo muchas veces diferencio. Una cosa es a lo mejor un tipo de insulto más a nivel general, pero hay veces que sabes que van a encontrar una parte muy propia tuya. Por ejemplo, el tema homofobia o racismo son cosas que hay que tener mucho más cuidado. Tiene que estar más protegido, ahí dependemos mucho de la labor del árbitro del partido en ese caso y el protocolo existe, simplemente hay que aplicarlo, eso también es responsabilidad de los clubes que no permitan que pase en sus estadios. Que vayan realmente a hacerte daño no se puede permitir.
“Se nota cuando una persona en la grada te insulta y te ataca por algo tan concreto, por algo tan personal y que es parte de tu esencia, de tu identidad y la verdad que eso duele”

Alberto Lejárraga, portero del UD Sanse, durante un momento de la entrevista en Matapiñonera, campo de la UD Sanse. / PABLO DÍAZ
P. El tuyo ha sido un ejemplo muy poderoso, lograste romper un tabú que todavía se mantiene. ¿Qué consejo le darías a cualquier jugador en una situación similar?
R. No sé si estoy capacitado para dar, pero yo al final trato de disfrutar, tengo la suerte de vivir en un mundo que me encanta y reconozco que eso es una suerte y soy un afortunado por poder vivir así. Intentar sacar lo mejor de cada momento y sobre todo también ser uno mismo, yo llegué a un punto en el que decidí mostrarme tal como era en todos los aspectos y eso me hizo ser mucho más feliz, disfruté mucho más a partir de no tener que ocultar nada de mí y poder ser uno mismo.






