Hoy 15 de Agosto de 2010, cumple 106 años nuestro querido Bicho. Argentinos Juniors, el último campeón del futbol argentino. Compartimos con ustedes una breve nota sobre la rica historia de nuestro club.

Georg Engel, Adolf Fischer, Albert Parsons y Hessois Auguste Spies danzaron en el aire con una infame soga al cuello en una fría mañana de noviembre de 1887. El joven Louis Linng había conseguido suicidarse antes para evitar darle el gusto a sus verdugos… Todos ellos, junto a otros tres obreros condenados de por vida, fueron las cabezas de turco de las intensas revueltas obreras que se desarrollaron en Chicago a comienzos de mayo de 1886, que buscaban obtener por fin una jornada laboral de ocho horas. “Firmeza en el rostro de Fischer, plegaria en el de Spies, orgullo en el del Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita: ‘La voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora`’”… Así relataba el cubano José Martí, corresponsal de La Nación, la desagradable ejecución de los que a partir de ese momento fueron conocidos como mártires de Chicago.

Conquistar un horario laboral justo que hoy tomamos como lógico y normal costó mucha sangre y curiosamente el fútbol no estuvo ajeno a esta situación, al menos en Buenos Aires. A finales de siglo XIX Chicago era un hervidero de vindicaciones de unas clases trabajadoras aplastadas por el sistema. El inicio, el 1 de mayo de 1886, de una huelga general a nivel nacional para conseguir que se reconociera la jornada laboral de ocho horas, desembocó en una gran cantidad de incidentes en la capital de Illinois que dio a la policía luz verde para reprimir y machacar a los obreros en sus manifestaciones. Al final de todos estos sucesos la Justicia norteamericana quiso dar ejemplo ajusticiando a Engel, Fischer, Parsons, Spies y Linng como supuestos responsables de la muerte de un policía el 4 de mayo de 1986 en una de las tantas revueltas que se dieron, ésta en concreto en Haymarket. Imposible de demostrar su culpabilidad, los tribunales estadounidenses juzgaron sus ideas anarquistas y en base a esas convicciones rebeldes les quitaron la vida. Casi 130 años después de todo aquello un equipo de fútbol porteño sigue rindiendo homenaje a aquellos que perdieron su existencia luchando por unas condiciones laborales dignas.

Villa Crespo es un barrio del centro de Buenos Aires, que milita al Norte con el afamado Palermo. En su concepción fue un vecindario de obreros italianos que trabajaban en la Fábrica Nacional del Calzado. Obviamente las ideas socialistas y anarquistas estaban bien afianzadas en aquella parte por entonces degradada de la capital porteña. Un buen día de agosto de 1904, unos jóvenes obreros que abrazaban las ideas de Bakunin decidieron crear un equipo de fútbol, actividad creciente en todo el país. Y a la hora de crearlo pensaron en rendir tributo a sus compañeros cruelmente asesinados por la justicia estadounidense años atrás en Chicago. Nació entonces el Mártires de Chicago, que pasó a vestir una equipación con los clásicos colores rojo y negro del movimiento anarquista. Fueron estos los primeros pasos de lo que hoy conocemos como Argentinos Juniors, club fruto de la fusión de Mártires de Chicago con Sol de Victoria, otro equipo del barrio que decidió unirse a la causa de esos jóvenes obreros que soñaban con homenajear con un balón en los pies a los mártires de aquella rebelión de Haymarket que tanto bien ha hecho a la humanidad con el paso de los años. A diferencia del resto de clubes del país, Argentinos se constituyó como asociación y no como club, siendo ésta una característica propia que diferencia a este conjunto del resto en Argentina.


Argentinos Juniors es un club humilde que en sus 106 años de historia ha cosechado más éxitos que fracasos, incluso momentos mágicos en los que impuso un fútbol genuino y cautivador. El Bicho se trasladó en la década de los cuarenta a Villa Mitre, aunque realmente las calles que colindan el estadio son atribuidas al barrio de La Paternal, al Oeste con Villa Crespo. Fuera de estas controversias urbanas, es en esa zona porteña donde late con fuerza el sentir de los hinchas de Argentinos y donde actualmente se encuentra su principal motivo de orgullo, el Estadio Diego Armando Maradona, construido en 2003 sobre el predio del viejo campo de Argentinos. En La Paternal mana toda una pasión que este año volvió a los tiempos de gloria de la mitad de los ochenta. Argentinos festeja su 106 años con un nuevo titulo bajo el brazo.

En Buenos Aires hay muchos equipos de fútbol y no es Argentinos precisamente uno de los que más hinchas atesora. Boca, River, Independiente, Racing y San Lorenzo están, lógicamente porque son los cinco grandes. Sin embargo, no es denominado un equipo chico. En estos 106 años de historia Argentinos se ganó un puesto de honor en el fútbol argentino e incluso le haya dado éxitos a nivel internacional.


La mejor época de este insigne club arranca en los setenta con la irrupción en el fútbol de Diego Armando Maradona. Con Diego en sus filas el Bicho rozó campeonatos y su posterior venta al Barcelona dejó en el club un gran montante económico que permitió montar un equipo campeón para el futuro. Liderado por otro producto inolvidable de la factoría de La Paternal, Claudio Borghi, Argentinos salió campeón en el Metropolitano de 1984 y en el Nacional de 1985, logrando ese mismo año la gesta de la Libertadores para admiración de todo el fútbol sudamericano… Increíblemente un equipo pequeño levantaba el mayor cetro continental, ése que ni River ni San Lorenzo todavía habían podido conquistar. Todo casi cien años después de que Engel, Fischer y el resto de mártires fueran víctimas del desvarío de una justicia cruel con los trabajadores a finales de siglo XIX.

Aquel mítico equipo confeccionado primero por Ángel Labruna y desarrollado por Roberto Marcos Saporitti y José Yudica, que luego perdió la Intercontinental en los penaltis ante la Juve de Platini en un auténtico partidazo, hacía un fútbol maravilloso. Es uno de esos conjuntos que marcó época, como el Huracán del 73. “Son los bichitos, fútbol y toque, los globetrotters de La Paternal”, se decía en aquella época. Nombres memorables lo integraban. Vidallé, gran héroe de la final de la Libertadores, era un excelente portero, Olguín y Pavón daban tremenda seguridad atrás, Doménech aportaba un trabajo inestimable y el Checho Batista era el dueño de la medular, un cínco magnífico. Más adelante estaban Comisso, Ereros, el Pepe Castro, el Panza Videla y sobre todo Borghi. Fue un equipazo éste, que ganó una Libertadores de infarto que, tras empate en la final, se definió a un solo partido en Asunción en una agónica tanda de penaltis. Todo eso ocurrió un dulce 24 de octubre de 1985, día en que este modesto conjunto alcanzó una cima seguramente jamás soñada, casi un siglo después de que en las calles de Chicago estallaran esas rebeliones que acabaron en tragedia.

Argentinos es un clásico de la Primera División. Ha estado casi sesenta años en la máxima categoría y en el histórico de clubes ocupa el puesto número doce y con 5 copas en su haber. Pero sin embargo, más que por todo eso, destaca por el hecho de ser uno de los mejores viveros futbolísticos del país. Dado que no tiene grandes recursos económicos, la cantera ha sido su mejor forma para subsistir e incluso triunfar: Con Maradona en la joya de la corona.

Este sueño de obreros anarquistas, este tributo a los luchadores de Haymarket cumplió 106 años de encantadora realidad.

Feliz cumpleaños CAMPEÓN!

Por Anibal Savino